miércoles, 16 de septiembre de 2015

Fin de verano.



                        El verano se moría y hablamos de que este invierno nos compraríamos unos chubasqueros porque a ninguno de los dos nos gustaron nunca los paraguas, de que habría que revisar el sellado de la casa para que no hubiera, como cada año, esas irritantes goteras, de que si los neumáticos del coche aguantarían -o no- otro invierno sin cambiarse. Hablamos de mil cosas, de lo que siempre denominamos como de intendencia diaria, pero nunca me dijiste lo frías que iban a ser las noches sin ti o de cómo me iba a acompañar esa gotera insidiosa que jamás arreglé y que, bendita ella, al menos rompía el silencio mortal que ahora reina en casa, con la tele siempre encendida para no notar que tú ya no estás aquí. Porque hablamos de que el verano se moría pero jamás hablamos de que también se moría nuestro amor.

No hay comentarios: