martes, 12 de enero de 2016

16 de octubre de 1980.


                      Cada noche se iba a la cama con la misma certeza: al día siguiente, cuando se levantara, por algún capricho cósmico, el calendario señalaría la fecha del 16 de octubre de 1980, el día en que tomó su primera gran decisión errónea. El día en el que su vida empezó a tomar el rumbo equivocado que la llevó del fracaso al caos, del caos al fracaso. Así hasta llegar al punto en el que se encontraba ahora y que no sabría definir si era más caos o fracaso. Soñaba con despertase ese día. Jueves, sí, era jueves y hacer lo mismo, pero al revés. Si había desayunado churros, tomaría un bocadillo, si había ido en guagua, iría caminando, si había cogido la calle de la derecha, tiraría para la de la izquierda. Estaba segura de que así lograría cambiar su destino. Pero cada mañana, al levantarse y mirar el calendario, lo único que veía era que en su rostro había una arruga nueva y que la decepción se hacía más patente en su mirada.

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