viernes, 1 de enero de 2016

Amor escrito en verde.


                      Ella le escribió que le dedicaría la tercera uva de fin de año para así no poder olvidarle. Él no le contestó, pero estuvo a punto de decirle que jamás podría olvidarla aunque le dedicara la última de las doce uvas o aunque no se tomara ninguna al ritmo de las campanadas. Llevaban tiempo enamorados, pero no lo reconocerían jamás delante de sus compañeros. Se dejaban mensajes de amor sin firmar escondidos por la oficina, así, si alguien los cogía por error, no podría saber de quién era o a quién iban dirigidos. Solo ellos entendían el sentido y el alcance de cada palabra, de cada coma, de cada amor, escrito siempre con el mismo boli de tinta verde.

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