viernes, 29 de enero de 2016

Experto 3.0


                      Claro que sabes lo que tienes que hacer y por supuesto que sabes lo que esperan que hagas. Y sabes también que estarán observando tus acciones y tus reacciones. ¿Qué hay de nuevo en ello? Sí, sabes lo que se espera de ti. Siempre has sido un tipo correcto, te has lavado la cara. Que no se note que has llorado. ¡Tío, los hombres no lloran! ¿Lo has olvidado? Ahora, un rato practicando esa sonrisa de medio lado antes de salir que te hace parecer un poco canalla y que esconde tan bien las ganas de morderte los labios. Sobre todo, que nadie note nada. Fuiste entrenado para ser el gentleman casi perfecto, porque el getleman perfecto, como te enseñó tu maestra, solo existe en la utopía. Y un gentleman jamás muestra dolor y solo demuestra amor en la intimidad. Compruebas si la cota de malla se ajusta bien a tu pecho. Aunque ya es algo tarde y notas como la sangre, espesa y cálida, empapa el algodón de tu camisa. Pero tú no mueves un solo músculo de la cara y aprietas bien fuerte las cinchas de la cota. Así, que duela. Dicen que solo se puede sentir un dolor cada vez, el más fuerte de todos. Aprietas más y más fuerte. Sí, eso, que duela más. Así no sentirás ningún otro dolor.

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