domingo, 21 de febrero de 2016

Vintage.



                   Nadie le explicó que para llegar a ser vintage antes tenía que pasar por el momento de la simple y cutre vejez, con sus achaques y manías. Y ahora se siente estafado por la vida, solo que la vida no tiene hojas de reclamación ni encargado a quien quejarse. Mientras, va por ahí, por los bares de moda, las terrazas más visitadas, los restaurantes más recomendados, vestido con la ropa que llevaría un joven que quisiera parecerse a alguien de los años 60, solo que a él, que ya no es joven y aún no llega a ser vintage, todos lo miran como un viejo rácano que sigue vistiendo con la misma ropa que compró cuando en su momento estuvo de moda, treinta años atrás. Los años de pubertad se le hicieron larguísimos, pero esto de pasar de viejo a vintague se le está haciendo eterno, pensó mientras pedía un Cinzano a un camarero que lo atendía con toda la burla del mundo en la mirada.

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