lunes, 14 de marzo de 2016

Amor de 5 a 7



                         Lleva cinco años en paro y desde hace tres se levanta a las cinco de la mañana para ver las noticias. En realidad no le interesa lo que pasa en el mundo. Por él, como si estalla en mil pedazos y se lo lleva por delante, favor que le haría. Pero se ha enamorado de las dos presentadoras. Son las únicas relaciones en su vida que han durado tanto tiempo y se ha acostumbrado a desayunar con ellas, pegadito al televisor, como si estuvieran también sentadas junto a la mesita del salón, tomando el café y las tostadas con él. Al menos mientras duraba el noticiario no sentía que su vida fuera ese bucle de soledad. Ya hace tiempo que no llama a sus amigos de antes para tomar algo. En el fondo los aprecia y no quiere ponerlos en un aprieto obligándoles a buscar excusas que ni ellos mismos se creen. Cuando alguien se cae del carro, los demás no miran para atrás. Es ley de vida, se dice para consolarse apretando las mandíbulas hasta el dolor mientras mira el modelito que viste hoy la rubia, sin duda su preferida. Además, ellas, sus presentadoras, están siempre ahí, puntuales, de lunes a viernes, arregladas, elegantes, con esa sonrisa hipnótica en los labios y esos ojos que el cámara enfocaba para él invitándole a mirarlos hasta que nada importara demasiado. ¿Qué más le va a pedir a una vida que ya le ha dicho hasta por señas que no cuenta con él?

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