jueves, 31 de marzo de 2016

De princesas y putas.



                           Otra vez aquí, de plantón, en una esquina, como si fuera una puta. Pero qué digo. ¿Qué otra cosa soy, joder? Ya te encargas tú de recordármelo a cada rato. Eres mi putita, no lo olvides. Sí, ya, luego me guiñas un ojo, me das una palmadita suave en las nalgas y me besas en el cuello mientras yo trato de huir entre enfurruñada y mimosa. ¡Pero qué estúpida soy! Y encima con el frío que hace esta tarde, que se me está helando hasta la mala leche que tengo. ¿Pero qué placer morboso sacarás en hacerme esperar cada vez que quedas conmigo? No lo entiendo, es que no lo entiendo. Y encima ese gordo baboso, que es la tercera vez que pasa y que me ha desnudado ya cuatro con la mirada, el muy cerdo, como si supiera que hoy no llevo bragas. Que esa es otra. No sé qué manía te ha dado por último en que no me las ponga. Con el frío de hoy, seguro que cojo algo ahí abajo. 
             Una hora casi de retraso. Cuando llegues te cantaré las cuarenta. Me da igual si el gordo asqueroso este está por aquí o si la vieja que se acaba de pedir su cuarto copazo sigue en la terraza del bingo. Hoy exploto, coño, que ayer hice cuentas y me he pasado un tercio de mi vida así, de plantón, en una o en otra esquina, en un coche o sentada en un bar, pero esperando a que aparecieras de no sé dónde. ¡Un tercio de mi vida, cabrón! Que si me descontaran ese tiempo perdido, mañana, en vez de los cuarenta y seis, cumpliría treinta años de nuevo. ¡Treinta años! ¿Recuerdas? Yo sí. Fue cuando nos conocimos. Habías quedado con no sé quién pero pegaste la hebra conmigo y jamás apareciste por donde fuera. ¡Jamás olvidaré esa noche! Bueno, esa noche y las que siguieron. Entonces no me llamabas "tu putita". Entonces era tu princesa. Claro que no era ni una cosa ni la otra; simplemente era una ingenua que te deseaba. ¿Pero dónde coño estarás, joder? No espero más. Este frío me va a matar, y hora y media de retraso es insultante hasta para mí. Tú y tu manía de no tener móvil... Un tercio de mi vida tirado a la basura. No, no te equivocabas. No me pagabas, pero sin duda era tu putita. Me pregunto si esta noche estarás llamando princesa a alguna otra o, simplemente, te has muerto por fin. Sea lo que sea, creo que lo voy a celebrar.

1 comentario:

Rosy Robayna dijo...

Hora y media da mucho para pensar. Lástima se princesa para eso.