jueves, 14 de abril de 2016

El Registrador.



                            De pequeño siempre soñaba con colores intensos, praderas de verdes vivos, cielos de azules brillantes, atardeceres teñidos de unos rojos casi imposibles. Dormía con una sonrisa en los labios y su madre, al apagar la luz de su cuarto, le decía a su padre que quien sonreía así solo podía estar soñando con dios. Luego, alguien, un profesor seguramente, le dijo que eso era imposible. Que siempre soñábamos en blanco y negro. Que se dejara de tonterías de querer ser artista y se dedicara a estudiar algo serio para ser una persona de bien como su padre, abogado. O tal vez que opositara a registrador de la propiedad, que esa gente tenía el futuro garantizado. Ahora es un señor serio, cabal, medio calvo, algo regordete y todos le tratan de usted. Pero por la noche sigue soñando con prados verdes, cielos de un azul intenso y atardeceres de un rojo imposible. Su mujer, cuando lo ve sonreír dormido, sonríe también. Es bueno ver a los hombres tranquilos y felices porque los negocios vayan bien, piensa mientras apaga la luz.

No hay comentarios: