jueves, 21 de abril de 2016

Sueños e insomnios.


                 Él vivía en Canadá. Todas las noches veía a la misma mujer en sus sueños. No la conocía de nada, pero llegó a obsesionarse con ella hasta el extremo de romper con su pareja. Estaba seguro de que esa mujer extraña, que solo se le aparecía en sueños, existía y algún día la encontraría. Ella vivía en Madrid. Le costaba dormir. Sufría insomnio desde que su marido la abandonó por una jovencita que se creyó sus palabras de amor eterno. Se encontraron en un crucero por el Egeo, ella tiró por la borda sus somníferos y él ya no necesitó soñar con esa extraña mujer para poder tenerla en su cama.

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