miércoles, 27 de abril de 2016

Terapia para locos.



                        Había días en los que la tristeza que sentía era tan profunda, que solo podía seguir viva si se inventaba una mentira lo suficientemente grande como para poder esconderse en ella. Porque lo que los demás llamaban pomposamente "la realidad" era para ella una cosa tan fea, tan sin color, tan sin sustancia, que no le merecía la pena vivirla. Su mundo inventado, sin embargo, era algo hermoso y colorido, donde todo encajaba, donde todo empezaba, funcionaba y acababa según la lógica. La suya, es cierto, ¿pero, de quién era la ficción? En esos días oscuros donde la tristeza era tan grande, hasta los propios médicos deseaban que tuviera una de sus crisis de ausencia de la realidad y se encerrara, aunque fuera por poco tiempo, en su mundo imaginario. Al menos en esos días de locura temporal era feliz porque, según le dijo su doctor, en su hora de terapia para recuperarla para la vida real, hoy en día, solo los que están verdaderamente locos pueden ser felices de verdad.

No hay comentarios: