martes, 17 de mayo de 2016

Libros con alma.



                      Compraba sus libros en las tiendas de ocasión y de viejo. Decía que si bien todos los libros contaban una historia, estos eran los únicos que contaban dos: la que había escrito el autor y la de quien los poseyó antes. Estaba convencido de que al compralos también adquiría de alguna manera un poco del alma de sus antiguos dueños. Tal vez por eso, algunas noches, desde su habitación, creía oír conversaciones susurradas, risas, llantos y hasta alguna que otra discusión filosófica sobre el todo y la nada que venía de su biblioteca.

1 comentario:

Jorge Muzam dijo...

Hay tanta vida en esas letras. Un fuerte abrazo, querido amigo.