miércoles, 24 de agosto de 2016

Consejos de abuela.


                              Todo empezó con una mentira. Pero toda historia de amor que se precie siempre empieza con una mentira y la nuestra no iba a ser diferente. Mi abuela decía que las mentiras tenían las patitas cortas. Las del amor también. Creí que nunca podría olvidarte, que jamás podría olvidar ese tacto cálido de tus manos recorriendo mi piel erizada, que seguiría temblando ante la sola idea de sentir tus labios cerca de los míos o ante el recuerdo de tu cuerpo encajado en el mío como una pieza de puzzle en otra. Qué mentira más grande. Hoy, cuando te vi en el pasillo de los congelados del supermercado, me di cuenta de que solo eras una sombra más entre las otras sombras de mis recuerdos; apenas un fantasma entre otros que de vez en cuando vendrían a recordarme que una vez estuve vivo y palpité. ¡Vaya cosa! ¿Ves a dónde nos llevan las mentiras? ¡Cuánta razón tenía mi abuela!

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