jueves, 13 de octubre de 2016

El viejo cementerio.



                        
                          Se conocieron una tarde de noviembre. Llovía. Él estaba sentado en el cementerio de Vegueta dibujando los panteones para un trabajo de su carrera. Ella venía de visitar la tumba de su padre. Lo hacía cada aniversario, pero sin saber por qué, ese año estaba más triste que nunca y se sentó junto a él. Comentaron lo bonito que estaba el cementerio, el frío que hacía ya, y la lluvia que limpiaba el aire y las tumbas, y  al despedirse él se había enamorado de ella y ella ya no estaba tan triste. En el cementerio de Vegueta a veces pasan estas cosas.

No hay comentarios: