martes, 17 de enero de 2017

Cosas que no puedo hacer.


              No puedo correr una maratón; ni creo que pueda nunca. Tampoco viajar al espacio, ¡y eso que siempre parezco estar en las nubes! No puedo ir a los Estados Unidos ni visitar Disneylandia, pero tampoco estoy seguro de  querer hacerlo. No puedo entender las películas de Bergman o los versos de Shakespeare a pesar de haberlo intentado durante toda mi vida. No puedo dejar de sentirme culpable por casi todo. ¿Qué quieren que les digan? Herencia de una familia tradicional católica y de ese código genético semítico que llevo en la sangre. No puedo dejar de enamorarme de todo lo que es hermoso. ¿Pero es que alguien puede? No deja de asombrarme que cuando un hombre parece que alcanza la mayor cota de estupidez posible, otro hombre va  y lo supera. No puedo dejar de sentirme solo. Pero lo cierto es que tampoco me molesta esa sensación. No puedo dejar de soñar, aunque mis sueños sean de a céntimo la docena. No puedo dejar de pensar, y eso que sé que el que no piensa tanto es más feliz, pues ni aún así. No puedo dejar de inventarme otras vidas y luego contar esas historias. Supongo que en fondo todos necesitamos un punto de fuga ante tanta locura.