jueves, 5 de enero de 2017

Matices.



                   La mentira tiene las patas muy cortas. Eso me decía mi madre cada día. Qué equivocada estaba. Los que tienen poco recorrido son los malos mentirosos. Para mentir bien, como para hacer buena música, hay que ser un profesional, tener ciertas aptitudes, pero sobre todo, entrenar mucho a diario hasta dominar la técnica. Porque mentir es solo una técnica más; como hacer pastelitos de fresa. Mi madre se equivocaba, pero qué sabría ella de mentiras. Siempre dijo la verdad en su vida, y así le fue: mi padre nos abandonó cuando yo apenas cumplía los nueve años, las clientas - mi madre era costurera y hacía arreglos en casa- no le pagaban a menudo y al final, el banco acabó quedándose con nuestra casa. Pero ella presumía de no haber mentido nunca. Como todos los honestos por principios, resultó ser un poco estúpida. 
                 Yo, sin embargo, salí a mi padre. Mentir, para mí, nunca fue difícil y en poco tiempo logré dominar la técnica precisa para hacerlo bien. Me hice rico mintiendo. Tuve a casi todas las mujeres que deseé, y las que no se vinieron conmigo a la cama, ellas se lo perdieron. Mentir no estaba mal para mí ni tenía conflictos o remordimientos por hacerlo. ¿Por qué habría de tenerlos? ¿No nos mentían los políticos, los publicistas, los novelistas, los sacerdotes? Entonces no debía ser tan malo. Mi padre lo entendió enseguida. Yo también. La que estaba equivocada era mi madre, pobre tonta, trabajando como una mula para acabar sin nada; ni siquiera sin un techo donde guarecerse o una comida que calmara su hambre. Al menos yo dispongo de eso, y si enfermo me hospitalizan, hago deporte, leo, paseo con mi padre, y todo esto sin dar un palo al agua. Y al menos viviré igual los próximos quince años. Y todo por hacer grandes mentiras. Bueno, estafas agravadas las llamó el juez cuando me condenó a veinte años de prisión, pero eso, para mí, son solo matices.

2 comentarios:

Rosy Robayna dijo...

Se engaña a sí mismo. Muy bueno amigo. Hoy he leído dos relatos sobre la mentira. Espero leer pronto otro sobre la verdad, pero me temo que sería igualito a este, porque van de la misma mano.

Anónimo dijo...

El mundo es de los mentirosos. No hay más que mirar la sociedad que nos rodea. Bonito relato.