lunes, 6 de marzo de 2017

Musas nocturnas.



                 Las primeras veces acudió a los remedios caseros: nada de café después del mediodía, dejar de ver noticiarios, una ducha templada, un vaso de leche caliente antes de irse a la cama. Nada de eso funcionó. Después recurrió a los ansiolíticos e hipnóticos. Tomarlos era como perder el dominio de la mente y sus sueños se llenaban de viejos demonios y malos augurios. Ahora permanece en la cama despierto con los ojos cerrados, escuchando cada ruido de su casa y creando con ellos historias y cuentos. Siempre que le preguntan su secreto para tanta creatividad contesta lo mismo: vida sana y acostarse temprano. Lo de convivir con demonios del pasado que le impiden dormir se lo calla. Ningún mago desvela todos sus trucos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De todo lo cual se puede deducir que entre menos tiempo dedicas al sueño o entre más pronto te levantss las musas velan y se posan en ti. Armando