domingo, 9 de abril de 2017

El semidiós



             Se sentía genial. Podría volar si quisiera. Nada era capaz de vencerlo, de eso estaba seguro. ¿Dormir? Eso era para los débiles, no para él. Él era fuerte, un líder. Es más, si viviera en la antigua Grecia, sería un semidiós. Nada podía con él, nada, excepto el culo de aquel tráiler al doblar la curva y la combinación de alcohol y medicinas que llevaba dentro. Era inmortal, le dio tiempo a pensar mientras el golpe le reventaba la cabeza contra el cristal del parabrisas y el coche se convertía en un amasijo de chatarra que envolvía su cuerpo roto por decenas de sitios.

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