martes, 6 de junio de 2017

El último baile.



Wally Westmore estaba nervioso; muy nervioso. Llevaba más de quince años trabajando como maquillador para la Paramount, y desde hacía cinco, siempre asistía en las películas protagonizadas por  Dean Martin y Jerry Lewys. Pero nunca lo había pasado tan mal como en esta última película. Jamás. Ahora mismo quisiera estar en cualquier otro lugar del mundo, incluso en mi casa, con la bruja de mi mujer gritándome que de dónde vengo a estas horas, que si cada vez cenamos más tarde en esta casa, que si la niña no ha parado de llorar en todo el día, pensaba mientras repasaba los maquillajes y las brochas. Pero Dean Martin se había empeñado en que siempre le maquillara él.
Martin, que siempre estaba bromeando y cantando o haciendo galanterías a las chicas de peluquería, estaba hoy callado y de un humor de perros. Era el último día de rodaje de Locos por Anita, y Jerry Lewis aún no había aparecido por el set. Cuando empezaron como pareja profesional llegaban juntos al rodaje, muchas veces después de una larga noche de juerga, y era él quien tenía que intentar disimular los estragos del alcohol, la coca y las putas de sus caras. Pero desde hacía un año, al acabar Artistas y Modelos, la relación entre ambos había entrado en una dinámica destructiva. Discutían por lo más insignificante. Todos creían que era una cuestión de egos desatados, pero en el fondo pasaba lo de siempre: dos hombres jóvenes e inteligentes, una mujer que coqueteaba hasta con su sombra, y el desastre ya estaba servido.
Jerry apareció con un whisky doble en una mano y con un cigarrillo aromatizado colgando de la boca.  Saludó a Carolan e hizo un gesto entre burlesco y despectivo a modo de saludo a Dean Martin. Éste se giró violentamente y estalló la guerra.
-¿Se puede saber de dónde vienes a estas horas? 
-¡Vaya, no sabía que ahora, además del de guaperas, el estudio te había dado el papel de mi madre! 
-Eso es lo que te molesta, ¿no? Que yo sea el guapo de los dos, que sea por mí por quien gritan las mujeres. 
-Tú serás el guapo, y hasta cantas, porque eso que haces, según dicen por ahí, es cantar, ¿no? Pero sigue bebiendo así y despertándote cada día en una cama diferente, a ver cuánto te dura tu éxito, amigo
-¡Vaya! ¿Quién hace de madre ahora? Claro que, con esa cara de estreñido comprendo que no te comas ni una rosca. No todos entienden tus "bromas para inteligentes". No eres Bob Hope, desde luego...
Wally ya no podía trabajar. No porque Dean Martin no se estuviese quieto o porque Jerry Lewis ni siquiera se hubiera sentado para que lo maquillara. No podía trabajar porque las manos le temblaban de los nervios. Él no sólo había sido el maquillador de los dos. También había sido su primer fan, y de alguna manera también era amigo de ambos. Cada uno supo atraparle a su manera. Dean con la calidez de su voz. Jerry con esa inteligencia fina con la que lograba sacar punta a cualquier cosa en casi cualquier ocasión. Pero hoy no lograba entender qué pasaba, por qué actuaban así, por qué rompían tan mezquinamente diez años de amistad. ¡Y todo por una mujer! Jamás se lo perdonaría.
-¡Señor Martin, señor Lewis, a escena en cinco minutos!
Los dos se miraron con rencor, pero eran unos profesionales. La película la acabarían de rodar. Sobre todo porque si no, la penalización económica que les haría pagar la Paramount les arruinaría. Jerry se alejó con su whisky en la mano y un contoneo irritante. Seguramente lo maquillaría Berta. Ella acabó con Dean Martin y se retiró lo más discretamente posible. Antes de cerrar la puerta del camerino echó una ojeada a través del espejo. Con las luces del camerino casi apagadas en su totalidad, pudo ver a Dean con la cabeza gacha y los brazos cruzados encima del pecho. Parecía dormir, pero Wally sabía que no lo hacía y rezaba para que el maquillaje aguantara bien esta última escena. No creía que pudiera volver a pasar por todo esto se nuevo.
-¡Actores a escena!
Y las luces del plató se encendieron de golpe dejando en las sombras la vida real mientras la melodía del último baile sonaba estruendosamente.

(Recreación basada en las memorias del maquillador de la Paramount, Wally Westmore).

3 comentarios:

Rosy Robayna dijo...

Super interesante. Pues mira que yo me decanto por el encanto de Jerry...curiosa biografía, y buenísima descripción amigo!

Jesús Chamali dijo...

¡Muchas gracias, Rosy! Un abrazo.

A. Quintana dijo...

Bromas que se convierten en cosas serias. Pasa en la vida de cada cual. Se pierde uno cosas interesantes si n o pasas . Consejo: pasemos más por acá