martes, 23 de enero de 2018

El cumpleaños. II Parte.



                      Manolito, mi niño, levántate. Hoy tu padre quiere salir contigo a celebrar tu cumpleaños. La voz de su madre no parecía la voz de su madre. Era más baja, más apagada, menos vibrante que cuando lo levantaba a diario y, desde luego, no tenía la alegría que él esperaba escuchar en el día de su cumpleaños. Él no preguntó por la tarta, por los regalos, por sus amigos, por la fiesta. No preguntó por qué, de repente, su padre quería hacer cosas con él. Cosas que no implicaran gritarle que se callara, que se fuera a su cuarto, gritarle que era un inútil, bueno para nada, que era un niñito de mamá, o que no fuera para darle un sopapo sin más explicación que la que él ya sabía por qué era, y si no lo sabía, se merecía otro, por tonto. Se levantó, se vistió de espalda a la puerta para que su madre no lo viera llorar y, sobre todo, para no verla a ella llorando. En la casa había un silencio que recordaba al que había en el cementerio cuando iban a ver la tumba del abuelo, y casi el mismo frío a pesar de estar en junio. Su padre entró de repente. Ya olía a alcohol aunque aún faltaba mucho para las diez de la mañana. Sin decirse nada salieron juntos de la casa. Su padre delante, saludando a algunos vecinos y mirándoles el culo a muchas vecinas. Andaba con ese aire chulesco y desgarbado que le caracterizaba, con las manos en la espalda y la gorra echada para atrás para que se le viera el flequillo. Siempre estuvo muy orgullosos de su pelo. De hecho, era, según decía cuando estaba de humor, el secreto de su sex-appeal. También llevaba su eterno palillo en la esquina de la boca. Manolito se preguntaba si también creería que eso le daba sex-appeal o se daba cuenta del asco que provocaba en los demás cuando se lo sacaba para chuparlo y volvía a ponérselo en la boca antes de hablar.
(Continúa).

2 comentarios:

Rosy Robayna dijo...

Del amor al asco solo hay un palillo...

Jesús Chamali dijo...

El mejor resumen, Rosy. Sobresaliente.