miércoles, 6 de junio de 2018

Justo a tiempo.


Ya se le nota la edad, me dijeron. Hablábamos de mi viejo amor que, al parecer, ya no era mi amor y solo se había quedado en viejo. Ya se le nota la edad. Quien me lo dijo tal vez quería reconfortarme pero solo logró herirme. Recordé los días en los que nos amábamos a hurtadillas, soñando con tener una casa, un perro, un jardín y una valla blanca que nos protegiera de miradas ajenas. Sabíamos que ese amor jamás sobreviviría al escrutinio  de los demás y sabíamos que jamás conseguiríamos realizar esos sueños. Pero qué nos costaba soñar despiertos, desnudos, entre sabanas calientes y revueltas, empapadas  de sudor y sexo. Ya se le nota la edad, me dijeron justo al irse. Justo a tiempo, pensé mientras acariciaba a mi perro, justo a tiempo. Odio que me vean llorar.

1 comentario:

Rosy Robayna dijo...

Tendemos a idealizar y todo tiende a ser como es...